(Narra Niall).
Me quiero ir de aquí. No sé qué estarán haciendo Josh y los
otros, no sé porque me acerqué a Cristina a hablar con ella solo porque quería
saber dónde estaba Raquel. ¿Para qué quiero yo saber eso? La odio. Espero que
esto termine pronto.
–Eh Niall, ¿por qué están tan serio? –¿Por qué mierda Zayn
me preguntaba eso?.
–A ti no te importa. –Me tiró un trozo de servilleta. Cerré los ojos y respiré hondo. Me estaban jodiendo, y mucho. Todos empezaron a tirarse bolas de servilleta.
–Estúpidos. –Me levanté y me fui. Recibí un mensaje de Josh. “¿Dónde te has metido? Estamos en el sitio de siempre, date prisa” corrí lo más que pude, me metí por muchos callejones hasta llegar a un bloque abandonado. Subí las escaleras, con cuidado, estaban algo oxidadas y tenían hielo. Cogí la llave y abrí la puerta del piso. Allí estaban todos.
–A ti no te importa. –Me tiró un trozo de servilleta. Cerré los ojos y respiré hondo. Me estaban jodiendo, y mucho. Todos empezaron a tirarse bolas de servilleta.
–Estúpidos. –Me levanté y me fui. Recibí un mensaje de Josh. “¿Dónde te has metido? Estamos en el sitio de siempre, date prisa” corrí lo más que pude, me metí por muchos callejones hasta llegar a un bloque abandonado. Subí las escaleras, con cuidado, estaban algo oxidadas y tenían hielo. Cogí la llave y abrí la puerta del piso. Allí estaban todos.
(Narra Raquel).
Se había ido. ¿Solo porque Zayn le había tirado una bola de
servilleta minúscula? Le molesta todo. Yo ya había terminado de comer, pero a
los otros les faltaba un poco.
–¿Qué os parece si esta tarde os venís a mi casa a tomar
chocolate caliente? –Cristina ya estaba haciendo planes, cómo no.
–Me parece una idea perfecta, amor. –Harry le puso la mano encima de la pierna de Cristina. Seguro que ella se estaría muriendo por dentro ahora mismo.
–Si no causo molestia, vale. ¡Hacía tiempo que no tomaba chocolate caliente! –Liam parecía un niño pequeño. Me hizo reír.
–No causas molestia, eres mi amigo, ¿no?
–Gracias, Cristina. Oye Virginia, ¿tienes planes esta tarde? –todos nos pusimos a pegarle codazos a Liam–. –No, por suerte no tengo nada que hacer hoy.
–¿Tú vas, Zayn? –preguntó Chari.
–Si vas tú, yo no voy. –dijo.
–Vosotros dos venís, y punto. Y deja de ser tan frío con Chari, Zayn. –dijo Crsitina. Zayn hizo una mueca.
–Louis, ¿te apuntas? –dijo Aída con una sonrisa de oreja a oreja.
–Sí, me habéis caído bien.
–De acuerdo, entonces esta tarde a las cinco y media en mi casa. Tomad mi dirección. –Cristina siempre llevaba un bolígrafo encima por si acaso. Cogió una servilleta y escribió la dirección. Todos sacaron el móvil y la guardaron en una nota. Llegó el camarero.
–¿Habéis terminado ya?
–Sí, ¿cuánto es? –El camarero le enseñó la cuenta a Harry.
–Tome. –le dio varios billetes.
–Gracias por invitarnos, ha sido todo un detalle. –le guiñé.
–¿Casi estamos en Navidad, no? Hay que portarse bien.
–Faltan unos ocho días. –Eso no importal, Raquel. –Salimos. Hacía mucho frío. ¿Dónde diablos se habrá metido Niall? Bueno, que más dará.
–Pues, a mí Niall me parece simpático. –dijo Zayn mientras se tocaba el pelo. ¿Cómo podía decir eso, si Niall se ha comportado como un idiota? Estuvimos hablando sobre el tema, y acabamos en un parque que no había visto antes. Chari se echó a la nieve e hizo un ángel en ella.
–Niñata. –dijo Zayn echándole nieve con la pierna.
–¡Que me dejes en paz!
–Vale, no me pegues.
–Pelo rizado. –Louis hizo una bola gigante de nieve y se la tiró a Harry. Le mojó todo el culo.
–¡Dios, qué frío!
–Tengo muy buena puntería. –Harry se acercó más a él, cogió un poco de nieve.
–¿Qué quieres hacer con eso?
–Come nieve. –Harry le restregó toda la nieve en la cara. Louis se quedó con los ojos cerrados. Harry se partía de la risa. Mientras, Liam, los demás y yo decidimos hacer un muñeco de nieve.
–Venga chicas, primero, hay que hacer el cuerpo.
–Vale. Lo hago yo. –Cogí un poco de nieve e hice una pequeña pelota, que cada vez se hacía más, y más grande.
–¿Así está bien?
–Sí, solo hace falta hacer dos bolas más. –Liam disfrutaba mucho. Era un chico muy amigable. Creo que nos llevaremos muy bien, lo intuyo. Es una persona genial. Terminamos de darle forma a la nieve y Cristina envolvió al muñeco con su bufanda, Virginia se quitó el gorro y se lo puso a éste. Aída le hincó dos ramas. Chari le puso piedras pequeñas en la cara.
–Y ahora qué hacemos, no tenemos zanahoria. –Zayn se tocaba la barbilla. Hacía que pensaba.
–Le ponemos una piedra y ya está. –le puse otra piedra al muñeco.
–Ya, pero es que no es lo mismo.
–Zayn, que te calles.
–Que así no me gusta.
–¡Zayn, mierda ya!
–No os gritéis. –Liam intentaba hacer paz.
–Vamos a echar una foto. –Virginia se sacó una canon del bolso y la colocó en un banco que estaba cerca de nosotros. Le puso el temporizador. Nos colocamos. Justo unos segundos antes de que saltara el flash, Louis y Harry saltaron encima del muñeco aplastándolo. Fui a ver la foto. Salíamos todos normales, pero Louis y Harry aparecían encima del muñeco, todo destrozado.
–Par de idiotas. –dije.
–Me parece una idea perfecta, amor. –Harry le puso la mano encima de la pierna de Cristina. Seguro que ella se estaría muriendo por dentro ahora mismo.
–Si no causo molestia, vale. ¡Hacía tiempo que no tomaba chocolate caliente! –Liam parecía un niño pequeño. Me hizo reír.
–No causas molestia, eres mi amigo, ¿no?
–Gracias, Cristina. Oye Virginia, ¿tienes planes esta tarde? –todos nos pusimos a pegarle codazos a Liam–. –No, por suerte no tengo nada que hacer hoy.
–¿Tú vas, Zayn? –preguntó Chari.
–Si vas tú, yo no voy. –dijo.
–Vosotros dos venís, y punto. Y deja de ser tan frío con Chari, Zayn. –dijo Crsitina. Zayn hizo una mueca.
–Louis, ¿te apuntas? –dijo Aída con una sonrisa de oreja a oreja.
–Sí, me habéis caído bien.
–De acuerdo, entonces esta tarde a las cinco y media en mi casa. Tomad mi dirección. –Cristina siempre llevaba un bolígrafo encima por si acaso. Cogió una servilleta y escribió la dirección. Todos sacaron el móvil y la guardaron en una nota. Llegó el camarero.
–¿Habéis terminado ya?
–Sí, ¿cuánto es? –El camarero le enseñó la cuenta a Harry.
–Tome. –le dio varios billetes.
–Gracias por invitarnos, ha sido todo un detalle. –le guiñé.
–¿Casi estamos en Navidad, no? Hay que portarse bien.
–Faltan unos ocho días. –Eso no importal, Raquel. –Salimos. Hacía mucho frío. ¿Dónde diablos se habrá metido Niall? Bueno, que más dará.
–Pues, a mí Niall me parece simpático. –dijo Zayn mientras se tocaba el pelo. ¿Cómo podía decir eso, si Niall se ha comportado como un idiota? Estuvimos hablando sobre el tema, y acabamos en un parque que no había visto antes. Chari se echó a la nieve e hizo un ángel en ella.
–Niñata. –dijo Zayn echándole nieve con la pierna.
–¡Que me dejes en paz!
–Vale, no me pegues.
–Pelo rizado. –Louis hizo una bola gigante de nieve y se la tiró a Harry. Le mojó todo el culo.
–¡Dios, qué frío!
–Tengo muy buena puntería. –Harry se acercó más a él, cogió un poco de nieve.
–¿Qué quieres hacer con eso?
–Come nieve. –Harry le restregó toda la nieve en la cara. Louis se quedó con los ojos cerrados. Harry se partía de la risa. Mientras, Liam, los demás y yo decidimos hacer un muñeco de nieve.
–Venga chicas, primero, hay que hacer el cuerpo.
–Vale. Lo hago yo. –Cogí un poco de nieve e hice una pequeña pelota, que cada vez se hacía más, y más grande.
–¿Así está bien?
–Sí, solo hace falta hacer dos bolas más. –Liam disfrutaba mucho. Era un chico muy amigable. Creo que nos llevaremos muy bien, lo intuyo. Es una persona genial. Terminamos de darle forma a la nieve y Cristina envolvió al muñeco con su bufanda, Virginia se quitó el gorro y se lo puso a éste. Aída le hincó dos ramas. Chari le puso piedras pequeñas en la cara.
–Y ahora qué hacemos, no tenemos zanahoria. –Zayn se tocaba la barbilla. Hacía que pensaba.
–Le ponemos una piedra y ya está. –le puse otra piedra al muñeco.
–Ya, pero es que no es lo mismo.
–Zayn, que te calles.
–Que así no me gusta.
–¡Zayn, mierda ya!
–No os gritéis. –Liam intentaba hacer paz.
–Vamos a echar una foto. –Virginia se sacó una canon del bolso y la colocó en un banco que estaba cerca de nosotros. Le puso el temporizador. Nos colocamos. Justo unos segundos antes de que saltara el flash, Louis y Harry saltaron encima del muñeco aplastándolo. Fui a ver la foto. Salíamos todos normales, pero Louis y Harry aparecían encima del muñeco, todo destrozado.
–Par de idiotas. –dije.