lunes, 28 de enero de 2013

Capítulo 7.


(Narra Niall).

Me quiero ir de aquí. No sé qué estarán haciendo Josh y los otros, no sé porque me acerqué a Cristina a hablar con ella solo porque quería saber dónde estaba Raquel. ¿Para qué quiero yo saber eso? La odio. Espero que esto termine pronto.
–Eh Niall, ¿por qué están tan serio? –¿Por qué mierda Zayn me preguntaba eso?.
–A ti no te importa. –Me tiró un trozo de servilleta. Cerré los ojos y respiré hondo. Me estaban jodiendo, y mucho. Todos empezaron a tirarse bolas de servilleta.
–Estúpidos. –Me levanté y me fui. Recibí un mensaje de Josh. “¿Dónde te has metido? Estamos en el sitio de siempre, date prisa” corrí lo más que pude, me metí por muchos callejones hasta llegar a un bloque abandonado. Subí las escaleras, con cuidado, estaban algo oxidadas y tenían hielo. Cogí la llave y abrí la puerta del piso. Allí estaban todos.

(Narra Raquel).

Se había ido. ¿Solo porque Zayn le había tirado una bola de servilleta minúscula? Le molesta todo. Yo ya había terminado de comer, pero a los otros les faltaba un poco.

–¿Qué os parece si esta tarde os venís a mi casa a tomar chocolate caliente? –Cristina ya estaba haciendo planes, cómo no.
–Me parece una idea perfecta, amor. –Harry le puso la mano encima de la pierna de Cristina. Seguro que ella se estaría muriendo por dentro ahora mismo.
–Si no causo molestia, vale. ¡Hacía tiempo que no tomaba chocolate caliente! –Liam parecía un niño pequeño. Me hizo reír.
–No causas molestia, eres mi amigo, ¿no?
–Gracias, Cristina. Oye Virginia, ¿tienes planes esta tarde? –todos nos pusimos a pegarle codazos a Liam–. –No, por suerte no tengo nada que hacer hoy.
–¿Tú vas, Zayn? –preguntó Chari.
–Si vas tú, yo no voy. –dijo.
–Vosotros dos venís, y punto. Y deja de ser tan frío con Chari, Zayn. –dijo Crsitina. Zayn hizo una mueca.
 –Louis, ¿te apuntas? –dijo Aída con una sonrisa de oreja a oreja.
–Sí, me habéis caído bien.
–De acuerdo, entonces esta tarde a las cinco y media en mi casa. Tomad mi dirección. –Cristina siempre llevaba un bolígrafo encima por si acaso. Cogió una servilleta y escribió la dirección. Todos sacaron el móvil y la guardaron en una nota. Llegó el camarero.
–¿Habéis terminado ya?
–Sí, ¿cuánto es? –El camarero le enseñó la cuenta a Harry.
–Tome. –le dio varios billetes.
–Gracias por invitarnos, ha sido todo un detalle. –le guiñé.
–¿Casi estamos en Navidad, no? Hay que portarse bien.
–Faltan unos ocho días. –Eso no importal, Raquel. –Salimos. Hacía mucho frío. ¿Dónde diablos se habrá metido Niall? Bueno, que más dará.
 –Pues, a mí Niall me parece simpático. –dijo Zayn mientras se tocaba el pelo. ¿Cómo podía decir eso, si Niall se ha comportado como un idiota? Estuvimos hablando sobre el tema, y acabamos en un parque que no había visto antes. Chari se echó a la nieve e hizo un ángel en ella.
–Niñata. –dijo Zayn echándole nieve con la pierna.
–¡Que me dejes en paz!
–Vale, no me pegues.
–Pelo rizado. –Louis hizo una bola gigante de nieve y se la tiró a Harry. Le mojó todo el culo.
–¡Dios, qué frío!
–Tengo muy buena puntería. –Harry se acercó más a él, cogió un poco de nieve.
–¿Qué quieres hacer con eso?
–Come nieve. –Harry le restregó toda la nieve en la cara. Louis se quedó con los ojos cerrados. Harry se partía de la risa. Mientras, Liam, los demás y yo decidimos hacer un muñeco de nieve.
–Venga chicas, primero, hay que hacer el cuerpo.
–Vale. Lo hago yo. –Cogí un poco de nieve e hice una pequeña pelota,  que cada vez se hacía más, y más grande.
–¿Así está bien?
–Sí, solo hace falta hacer dos bolas más. –Liam disfrutaba mucho. Era un chico muy amigable. Creo que nos llevaremos muy bien, lo intuyo. Es una persona genial. Terminamos de darle forma a la nieve y Cristina envolvió al muñeco con su bufanda, Virginia se quitó el gorro y se lo puso a éste. Aída le hincó dos ramas. Chari le puso piedras pequeñas en la cara.
–Y ahora qué hacemos, no tenemos zanahoria. –Zayn se tocaba la barbilla. Hacía que pensaba.
–Le ponemos una piedra y ya está. –le puse otra piedra al muñeco.
–Ya, pero es que no es lo mismo.
–Zayn, que te calles.
–Que así no me gusta.
–¡Zayn, mierda ya!
–No os gritéis. –Liam intentaba hacer paz.
–Vamos a echar una foto. –Virginia se sacó una canon del bolso y la colocó en un banco que estaba cerca de nosotros. Le puso el temporizador. Nos colocamos. Justo unos segundos antes de que saltara el flash, Louis y Harry saltaron encima del muñeco aplastándolo. Fui a ver la foto. Salíamos todos normales, pero Louis y Harry aparecían encima del muñeco, todo destrozado.
–Par de idiotas. –dije.

sábado, 26 de enero de 2013

Capítulo 6.


(Narra Raquel).

Faltaba poco para llegar al restaurante. La verdad tenía hambre, me apetecía mucho una hamburguesa y unas patatas fritas. Ya estábamos en frente de la puerta.
–Hola chicos.
–Hola Raquel. Veo que traes a más personas. –dijo Harry mirando de arriba a bajo.
–Mirad, estos son Aída y Louis. Me los he encontrado en la tienda y bueno, me han caído bien.
–Qué pasa tío. –Harry le estrechó la mano a Louis–. “Creo que estos dos, se van a llevar muy bien” Pensé. Se les notaba en la mirada, conectarán muy pronto, seguro. Todos se presentaron y entraron al restaurante, pero, Cristina me cogió del  brazo.
–Un momento.
–¿Qué pasa?
–Me he dado cuenta de que deberías echarte novio.
–¿Yo? ¿Y eso a qué viene ahora?
–Pues, porque todos tenemos pareja y tú no.– Eso me sentó algo mal.
–Vale, ¿y?
–Ahora vas a tener la oportunidad de tener.
–¿Cómo? ¿Qué quieres decir con eso? –estaba empezando a ponerme nerviosa, no sabía que iba a hacer ahora.
 –¿Ves ese chico de allí? –Me giré. Mierda, era Niall. No, no quiero que se venga con nosotros. No, por favor.
–No lo veo. –me hice la tonta.
–Raquel, ese, el de la capucha que te dice hola. –Cristina me giró.
–Ah… ya lo veo.
–Ese chico, ha estado hablando conmigo. –me sorprendí. ¿Qué le habrá dicho?
–Y de qué hablabais.
–Se acercó a mí y preguntó por ti. ¿Lo conoces?
–Un poco.
–¿Y por qué no me lo has contado?
–Cristina, eso ahora no importa, dime de qué más habéis estado hablando.
–Le dije que se esperara, que ya venías.
–¿Y tú por qué le has respondido?
–Me pareció un chico simpático, y además muy guapo. –reí muy fuerte.
–¿Qué? Cuándo lo conozcas más a fondo, luego me dirás.
–Yo creo que ahora es tiempo de conocernos. –suspiré. Alguien puso la mano en mi hombro. Supongo que era Niall.
–Hola Raquel.
–Hola.
–¿Entramos?
–Vale. –se le notaba más amable de lo normal. Seguro que era porque Cristina estaba delante y no quería quedar mal. Imbécil. Entré la primera, busqué la mesa donde nos íbamos a sentar. La encontré y me senté al lado de Virginia. Había una silla libre para Cristina al lado de Harry. Y claro, otra al lado mía para Niall. Vi que se acercaban.
–Hola amor.
–Hola. Habéis tardado bastante.
–Sí, ya lo sé. Raquel necesitaba novio. –cuando se sentó, le di una patada.
–¡Au!
–Lo siento. –le dije encogiendo los hombros.
–Hola, me llamo Niall. –se sentó sin hacer nada más. No tenía modales. Harry subió una ceja.
–Yo Zayn. –Niall le miró, Zayn no paraba de sonreír. Pero Niall no dijo una palabra.
–¿Qué te pasa?
–¿A mí? Nada. –miraba a todos lados menos a Zayn. Llevaba todavía la capucha puesta. Vino el camarero. –Buenas tardes, ¿Qué queréis tomar? –Cristina empezó a pedir.
–Yo quiero pasta con tomate y una pepsi. –El camarero asintió mientras escribía
.–Yo también quiero lo mismo. –dijo Harry con las manos apoyadas en sus mejillas.
–De acuerdo. ¿Y vosotros?
–Un filete de merluza con arroz. –dijo Chari.
–Yo arroz con pollo. –dijo.
–¿Y de beber?
–Una coca-cola.
–Yo también.
–¿Tienes que pedir lo mismo que yo? –dijo Zayn.
–Yo hago lo que me da la gana. –respondió Chari. Zayn le pegó una palmada en la espalda. Ella le dio una en la nuca. Zayn puso cara de asco. Ahora les tocaba pedir a Aída y Louis.
–Nosotros queremos una pizza.
–¿De qué la queréis?
–De atún. Y de beber queremos también coca-cola.
–De acuerdo.
–Virginia y yo queremos una patata asada que lleve de todo. Para beber, fanta de limón.
–Bien, ¿y tú? –el camarero me señaló con el bolígrafo.
–Quiero una hamburguesa con patatas, por favor. Y quiero una pepsi.
–¿Y tú, joven?
–Yo no quiero nada.
–¿Nada?
–¿Acaso está sordo? No quiero nada, he dicho. –Niall levantó un poco la voz. El camarero le puso el tapón al bolígrafo y se marchó.
–Al menos podrías haber sido algo más amable, ¿no te parece? –dije.
 –No.
–Vale, vale. –No quería hablar más con él. Miré a los demás y me metí en la conversación en la que estaban hablando. Cristina miró a Niall un segundo.
 –Niall no para de mirarte. –me dijo con la voz baja.
–Déjale, que haga lo que quiera.
 –Yo creo que le gustas.
–No lo creas, porque no es verdad.
–Yo pienso que sí.
–Pues vale. Y cállate ya, que viene el camarero.
–¡Por fin! Tenía mucha hambre. –El camarero puso los platos sobre la mesa y nosotros cogimos lo que habíamos pedido. Las patatas echaban humo. Le pegué un buen mordisco a mi hamburguesa.
–Dios, cómo comes. Gorda.
–Sé que me he pasado, pero no tanto. ¿Crees que estoy gorda? –me miró detenidamente, se quedó unos segundos callado.
–Sí, lo creo.
–Pues déjame. –Niall no paraba de mover la pierna nervioso. Dios, qué pesado.
–¿Te quieres estar quieto de una vez?
–Déjame en paz. –cogió una patata y se quemó. La tiró en el plato quejándose.
–¡Quema mucho! Puta patata.
–Eres tú, que eres un desesperado.
–Que te calles, idiota. –le pisé el pie. No lo soportaba, ¿por qué mierda tenía que estar aquí?
–¡Estúpida! Agh, qué daño.
–Lo siento, ha sido un reflejo.
–¿Un reflejo? Y una mierda.   

viernes, 11 de enero de 2013

Capítulo 5.


(Narra Raquel.)

–Hola, yo soy Harry. Éstos son Zayn, Cristina y Chari.
–Encantado. –Liam se mostraba muy simpático.
–No pasa nada Harry. Solo hemos tenido una simple caída, causada por mí.
–Entonces, todo bien, ¿no?
–Sí, no te preocupes. Ya sabes que soy muy patosa. –Dije dándole un golpecito en el hombro.
–Tengo un idea, ¿qué tal si nos vamos todos a comer? Y así nos conocemos mejor.
–Yo no tengo que hacer nada importante hoy, por qué no. –Virginia era una chica muy tranquila. Me transmitía paz.
 –Vamos a patinar un poco más y nos vamos, que tengo mucha hambre.
Cristina nunca cambiaba. Todos  se pusieron a patinar, y encima, en pareja, pero Chari se apartaba de Zayn. Liam solo sonreía y miraba al suelo. Me quedé sola, parada ahí en medio de la pista. Reaccioné. No es que me sintiera muy bien en ese momento. Entonces, Niall se me vino a la cabeza. Empecé a morderme el labio y a quedarme pensativa. Decidí irme de allí. Me acerqué a Cristina.
 –Me voy de aquí. He pensado en aprovechar el tiempo e ir a comprarte el regalo. Llamadme cuando valláis a comer.
–De acuerdo, está bien. Ten cuidado.
Le di un abrazo corto. Salí de allí y me senté en el banco quitándome los patines y poniéndome mis botas. Los dejé en el mostrador y una chica muy simpática me dijo gracias. Por lo menos, ella me había alegrado un poco el día. Mientras caminaba por la calle pensaba en lo de esta mañana. Las noticias. ¿Qué estarán haciendo ahora? ¿Robando? Ó, ¿Le habrán pillado ya? Esas preguntas no paraban de rondar en mi cabeza. Vi una tienda muy interesante y me dirigí a ella. Antes de entrar, me había topado con alguien. ¿Quién será ahora? Levanté la vista, y era Niall.
–Hola. –dijo con una risilla–.
–Hola. ¿Qué tal vais?
 –¿Por qué lo preguntas? –le miré a los ojos.
–Os están buscando. Esta mañana habéis salido en las noticias. –puso cara de no entender nada.
–¿Nos buscan? –soltó una carcajada suave–. Si te preocupas por nosotros, allá tú. No nos cogerán, eso tenlo por seguro. –Se lo tenía muy creído. Estaba bastante seguro de que eso no iba a pasar.
–Vale, entonces, no me preocupo. ¿Me dejas entrar en la tienda? Quiero comprar una cosa.
–Si quieres, te la robo.
–¡No, ni hablar! Me meterías en un lío.
–Venga, no será muy complicado.
–Te he dicho que no, y es que no. –Me enfadé. Lo eché para un lado muy bruscamente y entré por fin a la tienda. Nunca podíamos hablar sin gritarnos ni enfadarnos. Busqué en la sección de la ropa, y vi una sudadera perfecta: era de un color azul cielo, tenía pelo por dentro y tenía un bigote estampado. Miré el precio. Era económico. Cogí su talla. Mientras caminaba, vi como dos personas discutían en la sección de juguetes. No pude evitar escuchar su conversación.
–¡He cogido el juguete yo primero!
–¿Qué dices? He venido yo primero. Coge otro juguete.
–¡No! Éste es el que quiero.
–Pues no te lo voy a dar. –Era un chico y una chica discutiendo. Estaban montando un gran jaleo. Como no paraban de discutir, decidí meterme.
–Eh, tranquilizaros. Podemos solucionar esto. ¿Quién ha venido antes?
 –Yo. –La chica me respondió con un tono algo más tranquilo.
–Pero, es que solo queda éste y yo llevo una semana entera esperando a que lo trajeran a la tienda. –El chico estaba decidido a llevárselo.
–¿Nos dices cuáles son tus motivos? –Me dirigí a la chica.
–Claro. Yo llevo más tiempo esperando éste juguete que tú. Es para mi hermano. Ahora está enfermo y en el hospital. Creo que lo que sería justo es que me lleve yo el juguete. Le encanta Superman, y además, mi hermano me pidió que se lo comprase. ¿Ahora me dejas que me lo lleve?
–Ah… vale. Tú lo necesitas más que yo, bueno, tu hermano. Toma. Y perdón.
–No pasa nada. –Ella le sonrió–.
–¿Veis? Ya está. Bueno, dejadme que me presente. Me llamo Raquel.
–Yo Louis.
–Aída, encantada.
–Ya sé que esto que voy a decir es algo precipitado, pero, ¿os apetece venir conmigo a comer con mis amigos?
–De acuerdo, me has caído bien.
–Y a mí también.
–Esperaros un momento que voy a pagar esta sudadera. Quedaos aquí.
–Vale. –dijeron al unísono.
Los dejé en el mismo sitio en dónde me los encontré. Quedaba largo tramo para llegar a la caja registradora. Entonces sentí que alguien me observaba. Miré hacia atrás. No vi a nadie. Seguí para adelante. Todavía teguía esa extraña sensación de que alguien me observaba. Insegura, volví a mirar hacia atrás. Esa persona se dejó ver un poco, y, por desgracia, era Niall. ¿Por qué me sigue? ¿Qué querrá hacer? Me paré en seco, sonreí, y volví a andar. Rápidamente me fui para el pasillo que tenía a mi izquierda y me metí en él. Di la vuelta con cuidado para que no me viera. Le despisté. Ya estaba justo detrás de Niall. Me acerqué sigilosamente y le di una patada en el culo. Él se sobresaltó, se la había dado con ganas.
–¿Qué haces?
–Yo… quería…
–Qué.
– Esto…
–Vale, me voy. Tengo prisa. –Empecé a caminar.
–¡No, espera! –Me paré, después, sonreí de nuevo.
–Quería decirte, que… perdón. –Me giré y le vi mirando a otro lado.
–Te perdono. Ah, por cierto, será mejor que te pongas la capucha para que no te reconozcan. O si quieres, ponte mi gorro. Adiós Niall. –Le dejé con la palabra en la boca. Pagué la sudadera. Le dije a la cajera que me lo envolviera. Me dirigí otra vez a la sección de juguetes. Allí estaban ellos, hablando de algo que parecía ser muy gracioso.
–Ya nos podemos ir.
–Eh, esperaros, yo también tengo que pagar esto.
–Te esperamos fuera, Aída.
–No tardo. –Salió a paso rápido. Louis y yo nos salimos. Decidí hablar un poco.
–Y bueno, ¿es guapa no?
–¿Qué? –Me respondió algo nervioso.
–Aída, ¿es guapa verdad?
–Bueno, la verdad… –Mi móvil sonó. Era un mensaje de Chari: “Nos vamos al restaurante que hay cerca del parque, no tardes” lo leí en voz alta.
–Vamos a estar con más gente, ¿no te importa?
–No, en absoluto.
–Volviendo a lo de antes…
–Da igual, déjalo. –Se puso colorado y se tocaba el pelo nervioso.
–Sí que es guapa. –Él asintió tímidamente. Aída salió de la tienda–.
–Venga, vamos.