lunes, 17 de diciembre de 2012

Capítulo 4.

(Narra Raquel.).

El olor del café y las tostadas me despertaron. Me incorporé. Saqué las piernas poco a poco y me puse las zapatillas. Vi la cama de Cristina ya hecha. Salí de la habitación algo desorientada y pasé por el baño para echarme agua en la cara. Acto seguido bajé las escaleras y me dirigí a la cocina. A cada paso que daba aumentaba el olor del desayuno que supuestamente estaba haciendo Cristina. Tenía mucha hambre.

-Por fin te levantas. Me iba a comer tu desayuno, menos mal que has venido a tiempo.
-Sí, seguro. -le respondí pengandole un mordisco a mi tostada con mermelada de fresa.
-Come rápido, que son las once. Yo ya he desayunado. Aprende de mí, me he levantado a las nueve.
-Tenía sueño. Ayer me costó dormir.
-¿Y eso? -no le iba a contar lo que pasó ayer. Sé cómo es y seguro que se enfadaría. Siempre se lo he contado todo, pero esto es importante callármelo-.
-Porque no parabas de roncar. -mentí-.
-¿Yo ronco? ¿De verdad? bueno, entonces lo siento. Voy a cambiarme, ahora vuelvo.
-De acuerdo.

Cristina se fue corriendo escaleras arriba dejándome sola en la cocina. Cuando terminé decidí encender un poco la televisión. No me importaba llegar tarde, la verdad. Puse las noticias y dejé el mando en la mesa.

''Una banda de chicos han robado en un gran supermercado de Londres. Algunos testigos confiesan que fueron unos siete, pero que fue imposible identificarles. La policía los está buscando''
 Apagué la televisión. Esa banda tenía que ser la de Niall. Estaba algo preocupada, ¿y si le pillaban? tendrían que pagar una multa. Entonces, Cristina me sacó de mis preocupaciones tirándome un cojín.
-¿Pero qué haces ahí sentada? ¡Vamos! Que llegamos tarde.
-Vale ya voy. No era necesario que me lo tiraras con tanta fuerza.
-Sí era necesario. -Me levanté con desgana y subí las escaleras lentamente.
-¡Venga! Sé que lo haces aposta.
-No, que va. -dije irónicamente. Llegué a la habitación y abrí el armario. Cogí unas vaqueros claros y un jersey azul marino con las mangas blancas. Me puse unas botas de militar marrones y bajé. Cristina estaba fuera con el coche esperándome. Me puse los guantes y el abrigo, solo me faltaba el gorro... y me acordé de Niall otra vez. La preocupación volvió a mí. "Lo que hizo ayer fue increíble... además, se la debo. No me gustaría verle en un problema". Pensé. Abrí la puerta y me monté en el coche. Cristina arrancó y empezó a conducir. Cuando llegamos los demás nos estaban esperando.
-¿Cómo estáis? -Harry inmediatamente fue a darle un abrazo a Cristina-.
-Muy bien. -le dió un beso. Él me miro y me tocó el hombro-.
-Y tú Raquel.
-Bien, estoy bien.
-Bueno, ¿entramos ya? tengo muchas ganas de patinar. -Chari estaba muy impaciente.
-Con lo torpe que eres, seguro que te pegarás un guarrazo en el hielo. -dijo Zayn.
-Sé patinar mejor que tú, chaval. -respondió Chari. Zayn no hizo oídos sordos a aquel comentario.
 -Venga Cristina, entremos ya. Yo también estoy impaciente. -dijo Harry. Cristina se rió y se amarró a su brazo.
-Venga Raquel, no te quedes atrás. -les miré un segundo y bajé mi vista al suelo. Llegamos a la taquilla y pedimos nuestros números. Nos dieron a cada uno un par de patines. Después nos sentamos en uno de los banquillos para quitarnos los zapatos. Todos empezamos a patinar. Zayn se dirigió a unas chicas morenas. Vi que empezó a flirtear con ellas. Supongo que eso le habrá sentido a Chari como una patada en el estómago. La miré. No tenía buena cara. Giré mi cabeza y vi a Harry y Cristina patinar de la mano. Decidí irme hacia el otro extremo de la pista...

(Narra Liam).

Ya llevo 6 meses sin Kate, y no puedo pasar un día sin sus besos. Desde el accidente, no paro de pensar en ella. Tendría que haberme muerto yo en vez ella. Joder, es que la echo tanto de menos. Ahora estoy solo, patinando entre la multitud. Pero, espera... ¿es esa Kate? ¡No puede ser! Voy a acercarme...
-Hola, ¿Kate? -la chica paró de patinar y se giró para mirarle.
-No, te has equivocado.
-¿Estás segura? -era indéntica a ella-.
-Sí, me llamo Virginia.
-Yo... yo Liam.
-¿Te apetece patinar conmigo? -me lo pensé. Quién lo iba a decir. Era como si estuviese con ella... y no pude evitar que una lágrima se me escapara.
-¿Te encuentras bien?
-Sí, no te preocupes. -ella asintió y se rió de medio lado. Me sacó una sonrisa. Le volví a hablar.
-Y, ¿qué haces aquí tú sola?
-Me encanta patinar. Ahora que han abierto la pista vengo a menudo. Vendría con mi hermanastro, pero él no me hace mucho caso. -reí un poco.
-¿Por qué?
-Es mayor que yo. Tengo diecinueve años y me trata como una niña pequeña, pero algunas veces nos juntamos y vemos películas juntos.
-Yo también tengo diecinueve años.
-¿Y tú por qué estás aquí?
-Pues... -no le iba a contar lo que me pasaba- para olvidarme de los problemas.
-Puedes contármelos, si quieres. Te sentirás más a gusto.
-No lo creo. -en ese momento, alguien se chocó con nosotros e hizo que nos tirara al suelo.
-Perdón, no estaba atenta. Iba mirando al suelo.
-No te preocupes. -dije ayudando a Virginia a levantarse.
-Soy Raquel.
-Yo Virginia y éste Liam.
-Soy muy torpe. ¿Os he hecho daño?
-No, ha sido una simple caída. -Raquel parecía muy simpática. Empezamos a hablar y a hablar y un chico se nos acercó.
-¿Qué pasa Raquel? - el chico tenía el pelo rizado. Detrás suya había dos chicas y un chico. Debían de ser los amigos de Raquel.
-Hola, soy Liam.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Capítulo 3.

-Pues, yo creo que ahora vas a tener la oportunidad de estar con él. -Chari dirige la mirada a Zayn. Él se estaba acercando con Harry y Cristina.
-Mira Raquel, este es Harry.
-Hola. -Raquel le da dos besos-.
-Y este es Zayn.
-Hey hola. -Raquel repite la acción.
-Mira quién tenemos aquí.
-Hola, Harry... -dijo Chari con desgana. Zayn buscó con la mirada un sitio para sentarse. Vio un hueco libre al lado de Chari. Resopló levemente. Ella se movió un poco para un lado y se cruzó de piernas. Estaba muy nerviosa.  Como no, Harry se sentó al lado de Cristina, y Raquel se quedó en medio.
 -Ya vienen nuestros cócteles. -dijo Cristina. El camarero dejó dos copas con un diseño muy peculiar. Raquel cogió una de ellas con cuidado y le pegó un sorbo. -Está muy dulce, ¿quieres? -dijo Raquel ofreciéndole a Chari.
-No, gracias, no me gusta beber.
-Aquí tienes tu coca-cola. -dijo el camarero dándole la lata y el vaso a Zayn. Este se marchó.
-Creo que también voy a pedirme una. -dijo Chari a Zayn.
-Ah. -dijo él echando la coca-cola en el vaso. Raquel arqueó una ceja a aquella contestación. Chari hizo una mueca. Harry rodeó con su brazo a Cristina lentamente y le empezó a acariciar el hombro-.
-¿No crees que vamos muy rápido?
-Si no te sientes cómoda, me estoy quieto. -dijo él quitando el brazo-.
-No, no. Yo quiero que me acaricies. Tienes las manos muy suaves, adoro las manos suaves.
-Entonces, te acariciaré la mejilla. -Harry volvió a rodearla con su brazo. Con el dedo pulgar, le empezó a dar caricias lentamente.
-Tienes unas mejillas muy suaves. Adoro tus mejillas.
-No las querrás ver sonrojadas. -como ella había dicho, se estaba poniendo roja-.
-Más adorables aún. -dijo Harry dándole un beso en una de ellas. Cristina sentía su respiración. Raquel le pegó su último sorbo a su cóctel de frutas silvestres y se levantó-.
-El ambiente se está calentando. -dijo entre dientes-.
-¿A dónde vas? -preguntó Cristina-.
-Voy a cambiarme. La falda me está molestando.
-¿Y por qué la llevas? -preguntó Chari.
-Porque... porque Cristina... Cristina me obligó. -Raquel coge su bolso y se dirige al baño.
-Miente. -añadió Cristina. Raquel iba buscando el baño. Estaba al fondo a mano derecha. Ella entró y cerró la puerta con pestillo. Se empezó a quitar la falda, medias y zapatos. Se quedó con la camiseta y se puso la sudadera encima. Terminó de ponerse los pantalones y zapatillas y salió del baño. Al salir Raquel sacó un pequeño espejo de su mochila, se miró y se colocó el pelo. Pensó que debería salir para tomar un poco el aire, porque ella se sentía apartada, como si no encajara con ellos. No tenía pareja. Raquel contempló a los demás. Zayn y Chari estaban distantes, y Harry y Cristina se daban besos cortos. "Cristina es una lanzada." Pensó Raquel poniendo los ojos en blanco. Salió por la puerta y miró al cielo. Estaba oscuro, no se veían bien las estrellas, debía de estar nublado y en cualquier momento se pondría a nevar. A lo lejos, Raquel vió a unos chicos montando jaleo en el supermercado. Distinguió a Niall entre uno de ellos. Él la miró y se rió. Raquel rápidamente se escondió detrás de un árbol.
-Ya vuelvo. -dijo Niall dándole las cosas robadas a Josh.
-No tardes, a ver si nos pillan. -Niall se giró para mirarle y levantó una ceja-.
-¿Pillarnos? ¿A nosotros? Tss. No tardo. -Niall se dirigió hacia Raquel. Al instante estaba detrás del árbol.
-Hola, preciosa. -dijo Niall tocándole el brazo.
 -No me toques.
-Qué haces aquí... por qué me espías.
-No te espío. Además, me tienes que dar mi gorro, es muy importante para mí.
-No, ya sabes que ahora es mío. Y nos está dando suerte a mis amigos y a mí. Desde que te lo robé, todo nos resulta más... fácil.
-Imbécil.
-Shh, no me gusta que salgan esas palabritas de ahí. -dijo Niall mirándo los labios de Raquel. ''Asqueroso'', pensó ella.
-¿Por qué robas?
-A ti no te importa.
-Mira, ¿sabes qué? Me tienes harta. Véte con tus amigos a robar o a lo que sea que estéis haciendo. -Raquel le pega un empujón-.
-¡Niall! ¡Venga vamos! -gritó Josh.
-Me voy, idiota. Ah, se me olvidaba. -Niall saca el gorro de Raquel y se lo pone. Encima se pone la capucha de la sudadera. Se va corriendo y se reúne con sus amigos. Raquel le seguía mirando. Vio que se dirigían al parque que había al lado del supermercado. Ella se quedó pensando un poco-.
 -Necesito mi gorro. -Se fue detrás de ellos. Mientras, en el restaurante, Harry vió por la ventana como Raquel salía corriendo-. "¿Pero qué mierda hace?" Pensó Harry.
-Eh, chicos. No nos hemos dado cuenta de Raquel ha salido fuera, y se está dirigiendo al parque que hay lado del supermercado.
-Voy a por ella. Harry, espérame con Zayn y Chari en la entrada.
-Pero, ¿estás segura? -dijo Harry mordiéndose el labio inferior por la preocupación mientras le cogía la mano a Cristina. -Tranquilo, no me va a pasar nada. -Ella le da un beso corto en la mejilla. Harry le da una palmadita en el culo. Sale del local-.
-¿Qué ha pasado ahora? -Raquel se ha ido corriendo hacia el parque y no sabemos por qué. Pero, no te preocupes Chari, creo que no le pasará nada. -dijo Harry-.
-Últimamente hay muchos borrachos sueltos. Queda poco para la Navidad, es normal. -aclaró Zayn con los brazos cruzados. Chari suspira-.
-No te preocupes tanto, tonta. -la miró serio-.
-Voy a pagar los cócteles y las coca-colas. Salid fuera, me ha dicho Cristina que cuando vuelva, quiere vernos en la puerta. -dijo Harry. Zayn frunció el ceño.
-Vamos.
-Sí. -Zayn iba delante de ella, como si no le importara. Él al salir vio como Cristina iba en dirección al parque-.
-Tengo frío. -dijo Chari frotándose los brazos. Zayn sacó un cigarrillo. Lo enciende.
-Pues sigue frotándote los brazos. -Chari puso mala cara.

 Raquel corría y corría, pero, perdió de vista a Niall. Se paró para respirar hondo y se apoyó en sus rodillas. Entonces, sintió como alguien se le acercaba. Ella miró de reojo-.
-Guapa, ¿qué haces aquí tú sola? -dijo un hombre con pinta de vagabundo y borracho. ''Me cago en todo'', pensó-.
-Véte, déjame en paz.
-Shh, tranquila, tranquila, no te voy a hacer nada.
-Él le empezó a tocar la cintura. Raquel hizo un moviento brusco.
-¡Imbécil!, ¡quédate quieta!
-¡Suéltame! -gritó ella-.
 -Niall iba todavía corriendo, pero el grito de Raquel hizo que se parara en seco-. "¡Oh. mierda!" dijo por lo bajo.
-Eh, Josh, párate.
-¿Qué pasa ahora?
-Sigue con los demás. Tengo que volver otra vez al parque.
-¿Por qué?
-No preguntes y hazme caso. -Niall se dio la vuelta y empezó de nuevo a correr, dejando atrás a los demás. Cuando llegó al parque, no le gustó mucho lo que sus ojos estaban viendo. Ese tío lo iba a pagar, y muy caro. Se acercó y le dio un empujón tirándolo al suelo. Se puso delante de Raquel-.
-¿Estás bien?
 - ...
-¿¡Estás bien!? -volvió a preguntar.
-Sí, sí...
-¿Este gilipollas te ha hecho algo? ¡Dímelo!
-¡No! Estaba a punto de... -Aquel hombre se levantó del suelo y le pegó un puñetazo en la ceja de Niall. Éste se crujió los nudillos y le dio otro puñetazo en la barriga-.
-¡Ni se te ocurra acercarte más a ella! ¿Entendido? -el vagabundo le miró y salió corriendo. Raquel seguía todavía detrás de Niall y decidió darle un abrazo. Él quitó sus brazos que le envolvían el abdomen, después de eso se giró para mirarla.
-¿Pero tú eres tonta? Si no te hubiese llegado a escuchar, ese tío ya te hubiese violado.
-Yo... yo solo... te seguía. Quiero mi gorro.
-Mira que desde luego te mereces que...
-¿Que me pegues? -interrumpió Raquel-. Venga, adelante. Casi me violan, puedo soportarte a ti. -Niall suspiró y se pasó la mano por la cara. Se rozó la herida y se quejó-.
-Tienes un moratón.
-Ya lo sé, no soy imbécil. -Anda, vamos a la fuente y te echo algo de agua. -Niall no habló. Raquel le cogió de la mano y le llevó hasta la fuente. Sacó un fular morado de la mochila. Después de eso, lo mojó un poco. Dio golpecitos suaves en la ceja de Niall, pero él se volvió a quejar-.
-Venga aguanta, que no es para tanto.
-Vale. -Niall se le queda mirando, estasiado. Ella estaba pendiente del moratón, pero le dedicó unos segundos para mirarle-.
 -Gracias.
-No... no ha sido nada.
-¿Qué no ha sido nada? Por favor Niall. Digamos que me has salvado de un gran aprieto. -En ese momento, empezó a nevar suavemente. Raquel dejó de curarle la herida y miró al cielo.
-Me encanta que nieve.
-A mi también...
-Toma, si quieres quedatelo. -ella le ofreció su fular. Niall se quedó pensativo-.
 -Venga, vamos. -dijo acercándole aquel trozo morado de tela. Él sacó su mano del bolsillo un poco inseguro y lo cogió. Su mano y la de ella se quedaron juntas por unos segundos, pero Raquel reaccionó-.
-¡Raquel! ¿Estás bien? -gritó Cristina desde la otra punta del parque-.
-Niall véte. Va a sospechar que me has hecho algo. -Él se guardó el fular y salió corriendo. Cristina ya estaba más cerca de Raquel-.
-Hey, ¿qué ha pasado? ¿por qué te has ido sin decirnos nada?
-Tenía ganas de tomar un poco el aire, nada más. Lo siento si os he preocupado.
-¿Y por eso tienes que irte tan lejos? Podrías haberte quedado en la entrada.
 -Cristina, déjalo. -Bueno, lo importante, es que estás bien, ¿o no?
 -Sí... no te preocupes. -Cristina le abrazó y acto después le cogió del brazo. Las dos empezaron a andar y Raquel miró atrás. Niall ya no estaba-.
-Hemos pensado, mientras que tú estabas fuera, que mañana podríamos irnos a la pista de patinaje.
-Eso me parece genial. -Iban caminado de la mano y pasaron por en frente del supermercado. El encargado estaba en la puerta gritando istérico-.
-¿¡Qué ha pasado aquí!? ¡Falta parte de la comida! ¿Y qué hace la caja registradora abierta? ¡Tengo que llamar a la policía! Y para colmo se han cargado las cámaras de vigilancia. -Raquel se rió bajito-.
-Al parecer le han robado. Y tú, ¿por qué te ríes?
-¿Yo? Por nada.
-Me ocultas algo. ¿Qué has hecho?
-¡Te estoy diciendo que no he hecho nada! -Bueno, vale, vale... -Las dos llegaron a la entrada del restaurante. Allí estaban Harry, Zayn y Chari esperándolas-.
 -¿Cómo estas Raquel? -dijo Chari abrazándola-.
-Bien, no te preocupes. -Podría haberte pasado algo. Zayn me ha dicho que como se acerca la Navidad, hay mucho borracho suelto.
-Tranquila, que no me he topado con ninguno.
-Raquel mintió e hizo una sonrisa falsa. Se separó de ella-.
-Entonces, -intervino Harry- mañana nos vemos en la pista de patinaje a las doce, ¿de acuerdo?
-De acuerdo. -Cristina se puso de puntillas y le dio un beso en la mejilla a Harry-.
-Yo no puedo irme sola a mi casa. Y el que vive más cerca de mí, es... Zayn.
-A mí no me pidas que te lleve. -dijo molesto.
-Anda y no seas tan estúpido con ella. Acompáñala, que no te cuesta nada. -dijo Raquel. Zayn le hizo un gesto a Chari y los dos se fueron.
 -Cristina, hasta mañana. Duerme bien, ¿vale princesa?
-Claro, Harold.
-Te he dicho miles de veces que no me llames así. Pareces mi madre. -ella se ríe-. -Venga, vamonos ya. 
-Cristina antes de irse con Raquel, acarició las manos suaves de Harry. Éste sonrió de medio lado y ella le guiñó. Cristina abrió el coche. Raquel y ella se montaron. Harry suspiró y pensó: "Definitivamente, he encontrado a alguien decente." se dirigió a donde tenía su coche y se montó. La noche parecía que iba a ser larga. Raquel se puso el pijama y se acostó. Cristina apagó la luz-.
-Que duermas bien.
-Lo mismo digo, princesa.
-Cállate tonta.
-Lo que tú digas Cristina. -Raquel cerró los ojos . Al instante, se le vino a la cabeza Niall. "Yo creo que es bipolar. Unas veces es simpático, otras está insoportable..." pensó ella. Tardó bastante en conciliar el sueño, pero después lo consiguió.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Capítulo 2.

-Mis padres y mi hermano, se han ido a esquiar. Van a estar varias semanas fuera, así que podemos hacer lo que queramos.
-Me parece bien. -Cristina le dió la taza a Raquel con cuidado y ésta le pegó un sorbo.
-Está delicioso. Tenía muchas ganas de tomar chocolate, gracias.
-De nada. Oye, -dijo Cristina sentándose al lado de Raquel- hoy podríamos ir a un sitio que conozco, para celebrar que has llegado.
-¿No crees que es mejor quedarnos aquí a ver una película e hincharnos de palomitas? -Cristina miró mal a Raquel-.
-No seas aburrida, anda.
-Bueno, vale.

Las dos estuvieron hablando sobre lo que hicieron el verano pasado y sobre las clases y el instituto. Se pasó la tarde bastante rápido y Cristina se levantó de un impulso cogiendo su taza.

-Bueno, ¿nos vamos preparando ya? son las siete y media.
-De acuerdo. -Raquel también cogió su taza y siguió a Cristina hasta la cocina. La dejaron sobre la encimera y acto después subieron las escaleras hasta el dormitorio.
-Mira, guardo este vestido para ocasiones especiales. Y esta es una. -dijo Cristina sacando del armario un vestido negro con las mangas largas de encaje.
-Yo me he traído una falda de flores y una camisa ancha, un cinturón a juego y estos botines. Pero.
-Pero... -Me llevaré en la mochila los pantalones lisos color violeta, las Vans y la sudadera. Me gusta llevar falda, solo que no me encuentro muy cómoda si la llevo mucho tiempo puesta, no estoy acostumbrada.
-¿Todo eso te va a caber en la mochila?
-Tranquila, es una mochila bastante grande.

Cristina se encogió de hombros y se empezó a vestir. Raquel hizo igual. Después, se echaron una capa de maquillaje, rímel, gloss, sombra de ojos y algo de colorete.

-Solo falta esto. -Raquel sacó un frasco de Chanel.  Se echó dos gotas en el cuello y Cristina se echó de vainilla.
-¿Vamos?
-Sí.

Las dos bajaron las escaleras, pero Cristina, debido a los tacones, le costaba bajar al mismo ritmo que Raquel.

-Venga, que no tengo toda la noche.
-Tú no llevas tacones, cuesta mucho.
-Yo es que no los necesito, soy alta. -Cristina resopla y baja todas las escaleras. Raquel abre la puerta y Cristina al salir la cierra con llave.
-¿Vamos a ir andando?
-No, tengo coche.
-¿En serio? -Cristina sacó las llaves y abrió el coche.
-Sí, a la sexta vez me saqué el carné.
-¿¡A la sexta!? Oh dios, no, voy a morir.
 -¿Te montas o vas andando? Allá tú. -Raquel se coloca la falda y se monta. Cristina arranca y Raquel suspira.
-No te preocupes. El sitio no está muy lejos. He ido varias veces con mis padres.
Ella empieza a conducir cuidadosamente, lo hacía bastante bien. En un abrir y cerrar de ojos, llegaron al local. Entraron y la impresión que daba aquel sitio era bastante agradable: tenía un toque moderno y reservado, con colores negros, amarillo crema y en algunas partes, anaranjado. Raquel se sentó en uno de los sillones que había cerca de la barra. Cristina se dirigió al camarero y pidió dos cócteles. Al lado suya, había dos chicos con un aspecto particular. Uno de ellos, tenía el pelo un poco alborotado y rizado, con unos ojos verdes suaves y una gran y perfecta sonrisa. Era bastante alto y vestía muy bien. El otro chico, sin embargo, era muy diferente. Tenía el pelo corto, negro, con una mecha rubia. Sus ojos eran de un color miel que hipnotizaban y su sonrisa era de medio lado. Se había dejado algo de barba, y eso le daba un toque especial. Vestía realmente bien. El chico rizado no paraba de mirar a Cristina, así que no aguantó más y se acercó a hablar con ella.
-Hola, señorita. Me gustaría saber tu nombre. -ella se gira para mirarle y sonríe-.
-Me llamo Cristina Maynard.
-Bonito nombre.
-Gracias. -Mientras, Raquel allí sentada vió como su amiga ligaba. En ese mismo instante sintió que alguien se sentaba a su lado-.
-Hola.
-Hey, hola.
-¿Es esa tu amiga la que está hablando con Harry Styles?
-Eh, sí. ¿Por qué lo preguntas?
-Porque es el más popular de mi instituto. Joder, pues no sabe la suerte que tiene. Ah por cierto, me llamo Chari.
-Yo Raquel, encantada. -Chari mira al otro chico, que él estaba tomándose su copa, distraído, pensando en sus cosas. Ella suspira. -¿Qué pasa? -preguntó Raquel.
-Él.
-Te gusta, ¿no es así?
-Sí, desde que éramos pequeños. Ha ido conmigo a la escuela bastante tiempo. Me llevaba muy bien con él, pero ahora el instituto hace que no nos hablemos.
-Entiendo... ¿cómo se llama?
-Zayn Malik.
-Ya veo. -Chari le sonríe-.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Capítulo 1.

(Narra Raquel).

Me bajé del avión y cogí un taxi. Me apoyé en la ventana y me puse a ver las calles llenas de luces, los adornos y la gran capa de nieve que cubría los tejados. Realmente me encantaba el ambiente. En cuanto me di cuenta ya estaba a una manzana de la casa de Cristina.

-Ya hemos llegado a Baker Street.
-Gracias. -Saqué un billete de mi bolsillo y se lo di al hombre. Éste se bajó del coche y me ayudó a coger las maletas.
-Que tengas un buen día, señorita.
-Gracias de nuevo, señor. -Cogí mi equipaje y me fui andando por la acera con mucho cuidado porque había bastante hielo.
-Me voy a matar. Es imposible andar. -Me despisté un poco y al final conseguí caerme al suelo tirando a otra persona que pasaba por mi lado.
-Menudo golpe... que patosa soy. -Me levanté con cuidado. Tenía el pantalón mojado debido al hielo.
-¡Au! Eh tú niña, ¿por qué coño no miras por dónde vas? Desde luego que eres tonta -me pareció muy borde por su parte-.
-A mí no me hables así, que ha sido sin querer. -Era un chico que media casi igual que yo, llevaba chándal y tenía puesta la capucha. Su acento era bastante diferente al mío.
-¿Mírame a la cara no? -dije quitándole la capucha. Vi en su rostro una herida el la mejilla y unos ojos de un color azul mar. Era rubio. Le pedí perdón.
-¿Es que te gusta que te hagan esto? -me gritó y me quitó mi gorro de lana.
-¡Eh! ¿Qué haces? Es mío, devuélvemelo.
-No, te equivocas nena, ahora es mío. -se lo guardó en el bolsillo de la sudadera y se puso la capucha.
-Que sepas que tengo nombre. Me llamo Raquel Cooper.
-Yo... -él miró para otro lado- soy Horan, Niall Horan.
-Vale, Niall Horan -dije con tono algo burlón- ¿me harías el favor de devolverme el gorro?
-¡No! Por torpe y... ¡fea! -salió corriendo sacándome la lengua. Le grité y le insulté. Pensé: "En fin. es un completo gilipollas. Ese gorro me gustaba mucho, me lo había regalado mi abuela, y esa herida... ¿sufrirá bullying? Bueno, voy a olvidarme del tema, ahora lo que tengo que hacer es estar con la persona que más quiero." Empecé a caminar. Llegué a la casa de Cristina y mi impresión fue bastante buena:   la fachada era blanca y la casa tenía dos pisos, un gran garaje, un césped bien cuidado, una pequeña huerta en la parte trasera y un Papá Noel que colgaba de la puerta. Decidí llamar y al segundo se abrió la puerta. Era Cristina. Llevaba un pijama de terciopelo de color azul, unas zapatillas de oso y una gran taza de chocolate en la mano, al parecer estaba vacía.
-¡Hola Raquel! ¿Cómo estás? -me impulsé hacia ella y la abracé.
-Entra por favor. -Me sacudí las zapatillas en el felpudo quitándome la nieve. Entré mirando para todos los lados analizando cada mueble.
-Te subo las maletas, ¿vale?
-De acuerdo. -Me senté en el sofá y me quedé mirando el fuego de la chimenea. Escuché cómo bajaba Cristina las escaleras.
-Ya está. ¿Quieres chocolate?
-Sí, por favor. Estoy helada. -Cristina se dirigió a la cocina y cogió una taza.
-Una cosa... -dije algo pensativa- ¿Dónde están tus padres y tu hermano?
-Ahora te cuento.

Prólogo.

(Narra Raquel)

-Me llamo Raquel Cooper y tengo 19 años. Estas Navidades las pasaré con Cristina, en Londres. Manejo perfectamente el inglés. Me ha costado bastante convencer a mis padres, ya que estaré bastante lejos de ellos. Espero que nadie me estropee las vacaciones. El avión está a punto de despegar, estoy nerviosa. Llevo 5 años sin ver a Cristina desde que sus padres se mudaron para abrir su propia empresa en Londres. La quiero mucho, es como si fuese mi otra mitad. En fin, allá voy.