-Mis padres y mi hermano, se han ido a esquiar. Van a estar varias semanas fuera, así que podemos hacer lo que queramos.
-Me parece bien. -Cristina le dió la taza a Raquel con cuidado y ésta le pegó un sorbo.
-Está delicioso. Tenía muchas ganas de tomar chocolate, gracias.
-De nada. Oye, -dijo Cristina sentándose al lado de Raquel- hoy podríamos ir a un sitio que conozco, para celebrar que has llegado.
-¿No crees que es mejor quedarnos aquí a ver una película e hincharnos de palomitas? -Cristina miró mal a Raquel-.
-No seas aburrida, anda.
-Bueno, vale.
Las dos estuvieron hablando sobre lo que hicieron el verano pasado y sobre las clases y el instituto. Se pasó la tarde bastante rápido y Cristina se levantó de un impulso cogiendo su taza.
-Bueno, ¿nos vamos preparando ya? son las siete y media.
-De acuerdo. -Raquel también cogió su taza y siguió a Cristina hasta la cocina. La dejaron sobre la encimera y acto después subieron las escaleras hasta el dormitorio.
-Mira, guardo este vestido para ocasiones especiales. Y esta es una. -dijo Cristina sacando del armario un vestido negro con las mangas largas de encaje.
-Yo me he traído una falda de flores y una camisa ancha, un cinturón a juego y estos botines. Pero.
-Pero... -Me llevaré en la mochila los pantalones lisos color violeta, las Vans y la sudadera. Me gusta llevar falda, solo que no me encuentro muy cómoda si la llevo mucho tiempo puesta, no estoy acostumbrada.
-¿Todo eso te va a caber en la mochila?
-Tranquila, es una mochila bastante grande.
Cristina se encogió de hombros y se empezó a vestir. Raquel hizo igual. Después, se echaron una capa de maquillaje, rímel, gloss, sombra de ojos y algo de colorete.
-Solo falta esto. -Raquel sacó un frasco de Chanel. Se echó dos gotas en el cuello y Cristina se echó de vainilla.
-¿Vamos?
-Sí.
Las dos bajaron las escaleras, pero Cristina, debido a los tacones, le costaba bajar al mismo ritmo que Raquel.
-Venga, que no tengo toda la noche.
-Tú no llevas tacones, cuesta mucho.
-Yo es que no los necesito, soy alta. -Cristina resopla y baja todas las escaleras. Raquel abre la puerta y Cristina al salir la cierra con llave.
-¿Vamos a ir andando?
-No, tengo coche.
-¿En serio? -Cristina sacó las llaves y abrió el coche.
-Sí, a la sexta vez me saqué el carné.
-¿¡A la sexta!? Oh dios, no, voy a morir.
-¿Te montas o vas andando? Allá tú. -Raquel se coloca la falda y se monta. Cristina arranca y Raquel suspira.
-No te preocupes. El sitio no está muy lejos. He ido varias veces con mis padres.
Ella empieza a conducir cuidadosamente, lo hacía bastante bien. En un abrir y cerrar de ojos, llegaron al local. Entraron y la impresión que daba aquel sitio era bastante agradable: tenía un toque moderno y reservado, con colores negros, amarillo crema y en algunas partes, anaranjado. Raquel se sentó en uno de los sillones que había cerca de la barra. Cristina se dirigió al camarero y pidió dos cócteles. Al lado suya, había dos chicos con un aspecto particular. Uno de ellos, tenía el pelo un poco alborotado y rizado, con unos ojos verdes suaves y una gran y perfecta sonrisa. Era bastante alto y vestía muy bien. El otro chico, sin embargo, era muy diferente. Tenía el pelo corto, negro, con una mecha rubia. Sus ojos eran de un color miel que hipnotizaban y su sonrisa era de medio lado. Se había dejado algo de barba, y eso le daba un toque especial. Vestía realmente bien. El chico rizado no paraba de mirar a Cristina, así que no aguantó más y se acercó a hablar con ella.
-Hola, señorita. Me gustaría saber tu nombre. -ella se gira para mirarle y sonríe-.
-Me llamo Cristina Maynard.
-Bonito nombre.
-Gracias. -Mientras, Raquel allí sentada vió como su amiga ligaba. En ese mismo instante sintió que alguien se sentaba a su lado-.
-Hola.
-Hey, hola.
-¿Es esa tu amiga la que está hablando con Harry Styles?
-Eh, sí. ¿Por qué lo preguntas?
-Porque es el más popular de mi instituto. Joder, pues no sabe la suerte que tiene. Ah por cierto, me llamo Chari.
-Yo Raquel, encantada. -Chari mira al otro chico, que él estaba tomándose su copa, distraído, pensando en sus cosas. Ella suspira. -¿Qué pasa? -preguntó Raquel.
-Él.
-Te gusta, ¿no es así?
-Sí, desde que éramos pequeños. Ha ido conmigo a la escuela bastante tiempo. Me llevaba muy bien con él, pero ahora el instituto hace que no nos hablemos.
-Entiendo... ¿cómo se llama?
-Zayn Malik.
-Ya veo. -Chari le sonríe-.
-Me parece bien. -Cristina le dió la taza a Raquel con cuidado y ésta le pegó un sorbo.
-Está delicioso. Tenía muchas ganas de tomar chocolate, gracias.
-De nada. Oye, -dijo Cristina sentándose al lado de Raquel- hoy podríamos ir a un sitio que conozco, para celebrar que has llegado.
-¿No crees que es mejor quedarnos aquí a ver una película e hincharnos de palomitas? -Cristina miró mal a Raquel-.
-No seas aburrida, anda.
-Bueno, vale.
Las dos estuvieron hablando sobre lo que hicieron el verano pasado y sobre las clases y el instituto. Se pasó la tarde bastante rápido y Cristina se levantó de un impulso cogiendo su taza.
-Bueno, ¿nos vamos preparando ya? son las siete y media.
-De acuerdo. -Raquel también cogió su taza y siguió a Cristina hasta la cocina. La dejaron sobre la encimera y acto después subieron las escaleras hasta el dormitorio.
-Mira, guardo este vestido para ocasiones especiales. Y esta es una. -dijo Cristina sacando del armario un vestido negro con las mangas largas de encaje.
-Yo me he traído una falda de flores y una camisa ancha, un cinturón a juego y estos botines. Pero.
-Pero... -Me llevaré en la mochila los pantalones lisos color violeta, las Vans y la sudadera. Me gusta llevar falda, solo que no me encuentro muy cómoda si la llevo mucho tiempo puesta, no estoy acostumbrada.
-¿Todo eso te va a caber en la mochila?
-Tranquila, es una mochila bastante grande.
Cristina se encogió de hombros y se empezó a vestir. Raquel hizo igual. Después, se echaron una capa de maquillaje, rímel, gloss, sombra de ojos y algo de colorete.
-Solo falta esto. -Raquel sacó un frasco de Chanel. Se echó dos gotas en el cuello y Cristina se echó de vainilla.
-¿Vamos?
-Sí.
Las dos bajaron las escaleras, pero Cristina, debido a los tacones, le costaba bajar al mismo ritmo que Raquel.
-Venga, que no tengo toda la noche.
-Tú no llevas tacones, cuesta mucho.
-Yo es que no los necesito, soy alta. -Cristina resopla y baja todas las escaleras. Raquel abre la puerta y Cristina al salir la cierra con llave.
-¿Vamos a ir andando?
-No, tengo coche.
-¿En serio? -Cristina sacó las llaves y abrió el coche.
-Sí, a la sexta vez me saqué el carné.
-¿¡A la sexta!? Oh dios, no, voy a morir.
-¿Te montas o vas andando? Allá tú. -Raquel se coloca la falda y se monta. Cristina arranca y Raquel suspira.
-No te preocupes. El sitio no está muy lejos. He ido varias veces con mis padres.
Ella empieza a conducir cuidadosamente, lo hacía bastante bien. En un abrir y cerrar de ojos, llegaron al local. Entraron y la impresión que daba aquel sitio era bastante agradable: tenía un toque moderno y reservado, con colores negros, amarillo crema y en algunas partes, anaranjado. Raquel se sentó en uno de los sillones que había cerca de la barra. Cristina se dirigió al camarero y pidió dos cócteles. Al lado suya, había dos chicos con un aspecto particular. Uno de ellos, tenía el pelo un poco alborotado y rizado, con unos ojos verdes suaves y una gran y perfecta sonrisa. Era bastante alto y vestía muy bien. El otro chico, sin embargo, era muy diferente. Tenía el pelo corto, negro, con una mecha rubia. Sus ojos eran de un color miel que hipnotizaban y su sonrisa era de medio lado. Se había dejado algo de barba, y eso le daba un toque especial. Vestía realmente bien. El chico rizado no paraba de mirar a Cristina, así que no aguantó más y se acercó a hablar con ella.
-Hola, señorita. Me gustaría saber tu nombre. -ella se gira para mirarle y sonríe-.
-Me llamo Cristina Maynard.
-Bonito nombre.
-Gracias. -Mientras, Raquel allí sentada vió como su amiga ligaba. En ese mismo instante sintió que alguien se sentaba a su lado-.
-Hola.
-Hey, hola.
-¿Es esa tu amiga la que está hablando con Harry Styles?
-Eh, sí. ¿Por qué lo preguntas?
-Porque es el más popular de mi instituto. Joder, pues no sabe la suerte que tiene. Ah por cierto, me llamo Chari.
-Yo Raquel, encantada. -Chari mira al otro chico, que él estaba tomándose su copa, distraído, pensando en sus cosas. Ella suspira. -¿Qué pasa? -preguntó Raquel.
-Él.
-Te gusta, ¿no es así?
-Sí, desde que éramos pequeños. Ha ido conmigo a la escuela bastante tiempo. Me llevaba muy bien con él, pero ahora el instituto hace que no nos hablemos.
-Entiendo... ¿cómo se llama?
-Zayn Malik.
-Ya veo. -Chari le sonríe-.
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