(Narra Chari).
La comida estaba deliciosa. La carne estaba medio hecha y
las nubes algo tostadas. Habíamos visto cantidades de estrellas fugaces, son
preciosas. Ahora lo que tocaba, era dormir. Todos nos cambiamos y nos pusimos
el pijama.
Me puse mi pijama de ovejitas de terciopelo, se dormía
muy a gusto con él, es muy suave.
Hacia años que no
estaba tanto con Zayn. Recuerdo que de pequeños éramos como hermanos,
inseparables. Pero cuando creces, todo cambia. Él se ha vuelto un chico
revoltoso. Ha estado con todas las chicas del instituto. La gente le ve como un
mujeriego, pero lo conozco desde que nací y Zayn no es así. Antes sacaba muy
buenas notas, y ahora por juntarse con Harry, han caído en picado.
Estaré incómoda, lo sé. Voy a estar muy cerca suya, sintiendo
su respiración, ¡no voy a poder!
Zayn siempre me ha gustado. Cuando lo conocí, fue cómo un
flechazo. Cada vez que me dedica una mirada, me entran escalofríos. No sé de
qué hablaremos. No tenemos tema para conversar. Cuando vi mi segunda estrella,
deseé que todo fuera como antes. Lo echaba de menos.
–Hey, Chari, ¿te vienes ya? –me preguntó Zayn mientras se
rascaba la nuca. Pestañeé varias veces.
–Claro, claro. Métete tu primero. –me hizo caso y se
metió. Me coloqué el sujetador, tomé aire y suspiré. Entré con cuidado.
Él estaba tumbado, con los dos brazos detrás de la
cabeza. Se le subió un poco la camiseta, enseñando sus perfectas y definidas
caderas. Sin querer, me mordí el labio inferior, menos mal que Zayn no me
prestaba atención. Me tumbé con suavidad.
Cogió la manta y la colocó por encima mía, pasando su
brazo por encima de mis pechos, que finalmente, los rozó. Lo hacía a posta.
Ahuecó la almohada y terminó tapándose. Soltó un pequeño suspiro.
–¿Tienes sueño? –me preguntó. No tardé en responderle.
–Sí, un poco, ¿por qué lo preguntas? –me giré un poco
para mirarle. Él miraba para arriba.
–Porque, –movió un poco la cabeza para mirarme a los ojos–
me gustaría hablarte de algo importante. –colocó su cabeza de nuevo mirando
para arriba.
–Bueno, si se trata de algo importante, creo que podré aguantar.
–estaba nerviosa. Zayn tragó saliva.
–Verás, –se frotó
los ojos con delicadeza. Después, se puso las manos detrás de la cabeza de
nuevo– me gustaría pedirte una cosa. –estaba empezando a ponerme más nerviosa.
–Continúa.
–Pedirte perdón. Sé que desde pequeños estábamos todo el
día juntos. Compartíamos risas y hacíamos todo tipo de trastadas. Pero cuando
pasamos al instituto los demás me trataban como un empollón y un pringado. Pero
conocí a Harry y él me convenció de que cambiara. Ser cómo él. Me dijo que
sería lo mejor y no tuve otra opción que hacerle caso. Por esa estúpida
decisión, hice que nos distanciáramos. Pasaba de ti olímpicamente y eso no
estaba bien. –se me estaba acelerando el corazón. Todo lo que estaba diciendo
era verdad–.
Me chuleaba de ti cuando estaba con mis amigos, ¿y sabes? Me sentía fatal. Odiaba cuando te ibas corriendo, llorando por mi culpa. Por eso, quiero pedirte
perdón por todo lo que te he hecho, cuando tú has hecho muchas cosas por mí.
Fui un completo estúpido.
–No tienes por qué pedirme perdón, somos amigos, ¿no?
–Te equivocas. Porque algunas veces deseaba que
desaparecieses, porque tú me hacías reflexionar sobre si seguir con la actitud
de pasota que tenía. Y yo no quería volverme cómo lo que era antes, un empollón, porque estaba
muy cómodo siendo un chulo de mierda. –se le estaba quebrando la voz, pero lo
tapaba carraspeando un poco la garganta.
–Hey, hey ,hey, tú no eras un chulo de mierda. –extendí el
brazo y le acaricié la mejilla. No sabía qué estaba haciendo. Apoyó su cabeza
en mi mano.
–Claro que lo era, ¿acaso no te acuerdas de lo mal que me comportaba contigo? Dios mío. –se le escapó una lágrima. El agua salada recorrió mi mano.
–No llores Zayn. O lloraré también.
–Te portabas tan bien conmigo. Y encima yo te trataba
cómo si no fueses nada. Cambié, pero a mal. –esta situación era muy difícil–.
Por eso quiero que me pidas perdón por todo lo que he hecho. Y sé que con un
perdón no es suficiente. –sonreí de medio lado–.
–Claro que te perdono, chico malo. –se giró rápidamente y
me abrazó. Más bien, me estrujó. Me encantó.
–Zayn, Zayn, no me aprietes tanto, que no puedo respirar.
–dije entre risas.
–Lo siento, entonces, ¿todo va a ser cómo antes? –estaba
llorando y sonriendo a la vez, qué mono.
–Por supuesto. –se mordió el labio inferior esbozando a
la vez una sonrisa. Nos quedamos un rato mirando, haciéndose silencio, pero no
era incómodo.
–Me acuerdo cuando jugábamos al príncipe y a la princesa.
–dije.
–¡Me encantaba ese juego! ¿Sabes por qué? –negué con la
cabeza.
–Porque tú eras mi princesa y yo te protegía de aquellos
monstruos malos. –dijo entre comillas. No pude resistirme, y le besé la
mejilla.
–¿Y esto? –dijo él tocándose la zona en donde le besé.
–Porque te quiero. –¡Oops! Se me escapó, mal Chari, mal.
–¿Cómo algo más? –me cogió la mano.
–No, te quiero como amigo. –noté en su mirada desilusión.
No iba a decirle que llevaba toda mi vida colada por él, no, qué vergüenza.
–Yo también te quiero. Ahora que recuerdo, me encantaría
irme de nuevo a España, a Sevilla. Me lo pasaba cómo nunca contigo.
–Este verano, podríamos repetir. –se le iluminaron los
ojos. Me apretó la mano.
–¿Lo dices en serio?
–Sí. Además mi abuela estaría encantada de que volvieses
a aparecer por allí.
–¿Seguro? Porque la última vez que fui hice un gran destrozo.
–¿Hiciste? Querrás decir hicimos. Qué bien lo pasamos,
aunque mi abuela pilló un gran berrinche.
–Normal, ¿quién no se iba a enfadar? Si le inundamos todo
el cuarto de baño. –me reí.
–Nos pegó una gran palmada en el culo. Me acuerdo que
dije que no te pegara, que no te lo merecías. –fue un momento muy bonito.
–¿Cuántos años teníamos? ¿Seis? –dije mientras soltaba
una pequeña carcajada.
–Esa edad me encantaba, sobre todo porque pasaba todo el
día contigo. Siempre hacia todo los deberes muy pronto para después poder ir a
jugar contigo al parque. Amaba balancearte en el columpio.
–Zayn, eres un cielo. –tenía unas ganas terribles de
plantarle un beso, pero esta vez, en los labios. Levantó nuestras manos un
poco, y se quedó mirándolas.
–Ahora que me doy cuenta, tu mano encaja con la mía
perfectamente. Es como si estuviera hecha sola para mí.
Nos abrazamos muy fuerte. Echaba de menos esto. No me
acordaba de su olor, y es un olor muy dulce. Me acariciaba el pelo lentamente,
me sentía mejor que nunca.
–Cuando vi mi segunda estrella, pedí que todo fuera cómo
antes, y creo que se está cumpliendo.
–Fui un completo idiota al perderte. Ahora no te dejaré
ir.
–Zayn, debes saber, que tú nunca me has perdido. Porque tenía la esperanza de que algún día, fueses cómo el Zayn que conocí a los tres años. –él me
achuchó todavía más. Soltó un bostezo.
–Creo que deberíamos dormir ya, ¿no te parece? –Zayn asintió
y me separé de él. Pero me apegó a su cuerpo.
–No, no, no. Quiero que durmamos pegados. No es mucho
pedir, ¿verdad?
–Qué tonto eres. –apoyé mi cabeza en su pecho. Me
susurró:
–¿Siempre?
–Siempre.
Finalmente, nos dormimos. Hoy había sido el mejor día de
mi existencia. Cómo lo echaba de menos. Cómo echaba de menos al antiguo Zayn.
¡HOOOOOOOOOOOOOOOLA! Dios, lloro con este cap, ¿ok? va dedicado a mi Chari, que la amo infinitamente, asdfghjklñ. Espero que os guste, y por favor, comentad por aquí o por twitter. <3 xx.
ResponderEliminarAldjskfjskfjskdjakxjskxjskd que bonito jo, este cap es muy muy muy cuqui aksbakdjsms te quiero Reich. <3
ResponderEliminar