sábado, 23 de febrero de 2013

Capítulo 11.


(Narra Chari).

La comida estaba deliciosa. La carne estaba medio hecha y las nubes algo tostadas. Habíamos visto cantidades de estrellas fugaces, son preciosas. Ahora lo que tocaba, era dormir. Todos nos cambiamos y nos pusimos el pijama.

Me puse mi pijama de ovejitas de terciopelo, se dormía muy a gusto con él, es muy suave.

 Hacia años que no estaba tanto con Zayn. Recuerdo que de pequeños éramos como hermanos, inseparables. Pero cuando creces, todo cambia. Él se ha vuelto un chico revoltoso. Ha estado con todas las chicas del instituto. La gente le ve como un mujeriego, pero lo conozco desde que nací y Zayn no es así. Antes sacaba muy buenas notas, y ahora por juntarse con Harry, han caído en picado.

Estaré incómoda, lo sé. Voy a estar muy cerca suya, sintiendo su respiración, ¡no voy a poder!
Zayn siempre me ha gustado. Cuando lo conocí, fue cómo un flechazo. Cada vez que me dedica una mirada, me entran escalofríos. No sé de qué hablaremos. No tenemos tema para conversar. Cuando vi mi segunda estrella, deseé que todo fuera como antes. Lo echaba de menos.

–Hey, Chari, ¿te vienes ya? –me preguntó Zayn mientras se rascaba la nuca. Pestañeé varias veces.

–Claro, claro. Métete tu primero. –me hizo caso y se metió. Me coloqué el sujetador, tomé aire y suspiré. Entré con cuidado.

Él estaba tumbado, con los dos brazos detrás de la cabeza. Se le subió un poco la camiseta, enseñando sus perfectas y definidas caderas. Sin querer, me mordí el labio inferior, menos mal que Zayn no me prestaba atención. Me tumbé con suavidad.

Cogió la manta y la colocó por encima mía, pasando su brazo por encima de mis pechos, que finalmente, los rozó. Lo hacía a posta. Ahuecó la almohada y terminó tapándose. Soltó un pequeño suspiro.

–¿Tienes sueño? –me preguntó. No tardé en responderle.

–Sí, un poco, ¿por qué lo preguntas? –me giré un poco para mirarle. Él miraba para arriba.

–Porque, –movió un poco la cabeza para mirarme a los ojos– me gustaría hablarte de algo importante. –colocó su cabeza de nuevo mirando para arriba.

–Bueno, si se trata de algo importante, creo que podré aguantar. –estaba nerviosa. Zayn tragó saliva.

–Verás,  –se frotó los ojos con delicadeza. Después, se puso las manos detrás de la cabeza de nuevo– me gustaría pedirte una cosa. –estaba empezando a ponerme más nerviosa.

–Continúa.

–Pedirte perdón. Sé que desde pequeños estábamos todo el día juntos. Compartíamos risas y hacíamos todo tipo de trastadas. Pero cuando pasamos al instituto los demás me trataban como un empollón y un pringado. Pero conocí a Harry y él me convenció de que cambiara. Ser cómo él. Me dijo que sería lo mejor y no tuve otra opción que hacerle caso. Por esa estúpida decisión, hice que nos distanciáramos. Pasaba de ti olímpicamente y eso no estaba bien. –se me estaba acelerando el corazón. Todo lo que estaba diciendo era verdad–. 
Me chuleaba de ti cuando estaba con mis amigos, ¿y sabes? Me sentía fatal. Odiaba cuando te ibas corriendo, llorando por mi culpa. Por eso, quiero pedirte perdón por todo lo que te he hecho, cuando tú has hecho muchas cosas por mí. Fui un completo estúpido.

–No tienes por qué pedirme perdón, somos amigos, ¿no?

–Te equivocas. Porque algunas veces deseaba que desaparecieses, porque tú me hacías reflexionar sobre si seguir con la actitud de pasota que tenía. Y yo no quería volverme cómo lo que era antes, un empollón, porque estaba muy cómodo siendo un chulo de mierda. –se le estaba quebrando la voz, pero lo tapaba carraspeando un poco la garganta.

–Hey, hey ,hey, tú no eras un chulo de mierda. –extendí el brazo y le acaricié la mejilla. No sabía qué estaba haciendo. Apoyó su cabeza en mi mano.

–Claro que lo era, ¿acaso no te acuerdas de lo mal que me comportaba contigo? Dios mío. –se le escapó una lágrima. El agua salada recorrió mi mano.

–No llores Zayn. O lloraré también.

–Te portabas tan bien conmigo. Y encima yo te trataba cómo si no fueses nada. Cambié, pero a mal. –esta situación era muy difícil–. Por eso quiero que me pidas perdón por todo lo que he hecho. Y sé que con un perdón no es suficiente. –sonreí de medio lado–.

–Claro que te perdono, chico malo. –se giró rápidamente y me abrazó. Más bien, me estrujó. Me encantó.

–Zayn, Zayn, no me aprietes tanto, que no puedo respirar. –dije entre risas.

–Lo siento, entonces, ¿todo va a ser cómo antes? –estaba llorando y sonriendo a la vez, qué mono.

–Por supuesto. –se mordió el labio inferior esbozando a la vez una sonrisa. Nos quedamos un rato mirando, haciéndose silencio, pero no era incómodo.

–Me acuerdo cuando jugábamos al príncipe y a la princesa. –dije.

–¡Me encantaba ese juego! ¿Sabes por qué? –negué con la cabeza.

–Porque tú eras mi princesa y yo te protegía de aquellos monstruos malos. –dijo entre comillas. No pude resistirme, y le besé la mejilla.

–¿Y esto? –dijo él tocándose la zona en donde le besé.

–Porque te quiero. –¡Oops! Se me escapó, mal Chari, mal.

–¿Cómo algo más? –me cogió la mano.

–No, te quiero como amigo. –noté en su mirada desilusión. No iba a decirle que llevaba toda mi vida colada por él, no, qué vergüenza.

–Yo también te quiero. Ahora que recuerdo, me encantaría irme de nuevo a España, a Sevilla. Me lo pasaba cómo nunca contigo.

–Este verano, podríamos repetir. –se le iluminaron los ojos. Me apretó la mano.

–¿Lo dices en serio?

–Sí. Además mi abuela estaría encantada de que volvieses a aparecer por allí.

–¿Seguro? Porque la última vez que fui hice un gran destrozo.

–¿Hiciste? Querrás decir hicimos. Qué bien lo pasamos, aunque mi abuela pilló un gran berrinche.

–Normal, ¿quién no se iba a enfadar? Si le inundamos todo el cuarto de baño. –me reí.

–Nos pegó una gran palmada en el culo. Me acuerdo que dije que no te pegara, que no te lo merecías. –fue un momento muy bonito.

–¿Cuántos años teníamos? ¿Seis? –dije mientras soltaba una pequeña carcajada.

–Esa edad me encantaba, sobre todo porque pasaba todo el día contigo. Siempre hacia todo los deberes muy pronto para después poder ir a jugar contigo al parque. Amaba balancearte en el columpio.

–Zayn, eres un cielo. –tenía unas ganas terribles de plantarle un beso, pero esta vez, en los labios. Levantó nuestras manos un poco, y se quedó mirándolas.

–Ahora que me doy cuenta, tu mano encaja con la mía perfectamente. Es como si estuviera hecha sola para mí.

Nos abrazamos muy fuerte. Echaba de menos esto. No me acordaba de su olor, y es un olor muy dulce. Me acariciaba el pelo lentamente, me sentía mejor que nunca.

–Cuando vi mi segunda estrella, pedí que todo fuera cómo antes, y creo que se está cumpliendo.

–Fui un completo idiota al perderte. Ahora no te dejaré ir.

–Zayn, debes saber, que tú nunca me has perdido. Porque tenía la esperanza de que algún día, fueses cómo el Zayn que conocí a los tres años. –él me achuchó todavía más. Soltó un bostezo.

–Creo que deberíamos dormir ya, ¿no te parece? –Zayn asintió y me separé de él. Pero me apegó a su cuerpo.

–No, no, no. Quiero que durmamos pegados. No es mucho pedir, ¿verdad?

–Qué tonto eres. –apoyé mi cabeza en su pecho. Me susurró:

–¿Siempre?

–Siempre.

Finalmente, nos dormimos. Hoy había sido el mejor día de mi existencia. Cómo lo echaba de menos. Cómo echaba de menos al antiguo Zayn.

2 comentarios:

  1. ¡HOOOOOOOOOOOOOOOLA! Dios, lloro con este cap, ¿ok? va dedicado a mi Chari, que la amo infinitamente, asdfghjklñ. Espero que os guste, y por favor, comentad por aquí o por twitter. <3 xx.

    ResponderEliminar
  2. Aldjskfjskfjskdjakxjskxjskd que bonito jo, este cap es muy muy muy cuqui aksbakdjsms te quiero Reich. <3

    ResponderEliminar